Camino abuela Liñana

camino abuela liñana

Interesante iniciativa que combina en un mismo evento algo de historia con senderismo y como no naturaleza.
Los senderistas están de enhorabuena en el el valle de Ayora. Se ha abierto esta ruta que antaño fue recorrida por la abuela Liñana. Un sendero entre las localidades de Ayora y Jarafuel. Se trata un día especial ya que en Jarafuel se ofrecerá a los participantes pastas y café y al finalizar en la ermita del Santo Ángel de Ayora una gran chocolatada para que los senderistas puedan iniciar y finalizar el camino en las mejores condiciones posibles. Al menos en las condiciones más dulces.
No se trata de un evento gratuito ya que para sufragar los gastos se ha tenido que pedir una módica inscripción de 2 euros.

Se pretende con esta ruta senderista del valle de Ayora conmemorar de alguna forma la leyenda sobre la abuela Liñana.

Todos sabemos las historias sobre plagas y pestes en tiempos remotos. En este caso esta historia acontece a finales del siglo XIV justo cuando en nuestra región estaba siendo devorada por una cruenta peste negra. una enfermedad que seguramente era conducida por las ratas y las malas condiciones higiénicas de la época.

En esa época siempre hay leyendas que entremezclan religiosidad con milagros y en este caso no es ninguna excepción.

Al parecer un buen ángel se le apareció a esta señora que regentaba un horno en Jarafuel. Elángel escribió unos caracteres en la mano e la señora para que ella se lo enseñara al cura de la villa y tomara en verdad que había que salir en rogativa en el lugar de la aparición. Con ello cesaría la peste que se padecía en el valle. Dada la falta de cultura de la época suponemos que la abuela Liñana era analfabeta de ahí lo de escribirle en la mano. Sólo los ricos y el clero sabían leer y escribir en aquellos tiempos.

Esta leyenda fue recogido por Miguel Molsós (1370-1431), vicario de la época:

“Hallábase la villa de Ayora afligida de hambre y peste en el año 1392. En el segundo lunes de enero salía de la villa una piadosa mujer llamada Liñana, para ir a la de Jarafuel, distante de allí dos leguas; y en el camino a la inmediación de aquella, en su misma huerta encontró un bello mancebo, que le dijo: vuelve a Ayora y di, que vengan y hagan una rogativa todos los años en este sitio y cesará la peste y el hambre; y replicando la buena mujer que no la creerían, el mancebo le escribió en la palma de la mano unos caracteres y desapareció. Volvió la mujer a Ayora, refirió el pasaje a Clérigos y Jurados, la creyeron, fueron en procesión e hicieron rogativa en el sitio señalado, y cesó al instante y enteramente la peste y el hambre.”

No cabe duda que la religiosidad en aquella época lo era todo para el pueblo ya que prácticamente no había ninguna otra fuente de información ni de comunicación.

 
Categories: Noticias

¡Comenta!